miércoles, 9 de noviembre de 2016

Occidente: la minoría mecanizada






 
Desde el momento en que estalló la guerra, la Alianza Occidental se vio obligada a equilibrar su déficit demográfico con un arsenal mecanizado que bañó el viejo continente de sangre descalza. Con una tasa de nacimiento irrisoria, los territorios occidentales sólo podían enfrentar las infinitas hordas orientales que asediaban las fronteras haciendo que cada uno de sus hombres valiese por veinte de sus enemigos sedientos de sangre. Los programas de fertilidad y el duro entrenamiento militar de los infantes no eran medidas suficientes en un conflicto que abarcaría varias generaciones; sólo el empleo de armas altamente destructivas y vehículos acorazados capaces de otorgar a sus tripulantes la resistencia necesaria para enfrentarse a grupos numerosos de enemigos, lo hicieron posible. Barracudas, lechuzas, albatros, o las poderosas C.M.P, verdaderas fortalezas móviles de combate, acabaron sembrando el pánico en los devastados eriales de la vieja Europa. 
 
                    

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