miércoles, 21 de septiembre de 2016

Brad Curzon, el demonio sanguinario






Brad Curzon pertenece a una de las familias más importantes de Irlanda. Los Curzon están emparentados con la Nueva Familia Real Británica y tienen un enorme poder en Las Islas. Desde muy joven, Brad demostró una capacidad fuera de serie para los deportes y la vida militar. Cuando estalló la Gran Guerra de los Descalzos ya era un combatiente más que experimentado. Ingresó de forma voluntaria en el cuerpo especial Sânguero, destinado a los lugares más complicados del frente. Pronto, Brad Curzon se haría famoso por sus heroicidades en el campo de batalla, que le valieron varias medallas al valor, pero también por ser un maldito psicópata genocida. Se le reconocen las matanzas de Dragos Voda y Koprivshtitsa. El número de bajas militares asciende a cuatrocientas cuarenta y dos. Más de ochenta murieron por su propia mano.
 
 

domingo, 18 de septiembre de 2016

General Giamatti, el angel caído




Responsable, tenaz, competitivo, el general Marion Giamatti siempre hace del deber un asunto personal. Es severo e inmisericorde, una apisonadora humana capaz de dar hasta la última gota de sangre en el cumplimiento de su misión. Durante las revueltas raciales conocidas como Segunda Guerra de Brixton sus duros métodos fueron discutidos en los medios públicos. Es cierto que no le hicieron especialmente querido entre los ciudadanos, pero para los sectores más conservadores supusieron la prueba irrefutable de que estaban ante su hombre, alguien que no les fallaría jamás.
 
 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Theo-1, el hombre del futuro





El Theo-1 es un prototipo experimental. Podría decirse que no hay otro robot como él: supera ampliamente la capacidad de carga de cualquier unidad de su tamaño, y la precisión, también la resistencia a ambientes hostiles. El Theo-1 es además ágil y rápido, cuenta con una célula de energía autorenovable, y con una IA revolucionaria, capaz de especializarse en cualquier profesión. Es idóneo para suplir la escasa mano de obra disponible en las minas de grafito, en la manipulación de elementos radiactivos, o en el mantenimiento de las plataformas solares que orbitan alrededor del planeta. Por supuesto, sus amplias posibilidades han llamado la atención del ministerio de defensa, hambriento de soldados que defiendan las fronteras de La Alianza contra las hordas incansables de descalzos que atacan desde el este. Para Ronny también es un robot único: no hay otro que sonría como él.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Theodore Mastrand, el genio escondido





Si su unidad Nana deja de hacer la cama como es debido, si emite un extraño zumbido eléctrico, si se olvida de barrer, Theodore Mastrand sabrá repararla por un módico precio. Este anciano puede hacer verdaderos milagros con las piezas que su nieto, Balthasar, le consigue en los desguaces, incluso overclockear un viejo ZB para que cocine unas jacket potatoes tal y como lo haría el último y flamante ZC. Puede hacer todo esto, cierto, pero también puede cambiar el mundo. Claro que, tal vez, todo eso de cambiar el mundo les parezca algo poco importante, y prefieran que su viejo Robodoméstico haga las mismas patatas que saborea el esnob de su vecino. Sí, eso pensaba.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Balthasar Mastrand, Zapatos de Hierro




 
 
Balthasar Mastrand no tiene padre, no tiene madre, y la neopoliomielitis le ha robado las piernas y el color del mundo. Antes de conocer a Ronny, su única amistad, se pasaba las horas en vertederos y chatarrerías, buscando piezas para su abuelo Theodore, un eminente biomecánico dedicado ahora a la reparación de unidades Nana y otros Robodomésticos. Allí, entre cables y circuitos oxidados, era realmente feliz lejos de las burlas y la crueldad de otros chicos. Allí podía caminar con sus piernas recubiertas de metal sin oír una sola risa, ni voces que gritasen: ¡Mirad, ahí va Zapatos de Hierro!
 
 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Fillipp Matei, el hombre en llamas






La vida de Fillipp gira en torno a su trabajo en la construcción, el odio que siente por su hija, Ronny, y el whisky. No hay nada más, ni deseo de superación ni capacidad de comprender el infierno que vive su hija. Aun así, algunas noches, este obrero de origen lituano se permite echar mano del recuerdo de su fallecida esposa y susurra convencido la misma promesa de siempre: «Cuidaré de ella, cariño, cuidaré de ella como lo habrías hecho tú». Después abre otra botella y se pregunta qué estará haciendo la pequeña zorra.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Ronny Matei, esa chica extranjera





Muchos dirían que Ronny es una chica tímida, incluso rara, aunque en realidad la mueve el instinto de supervivencia más que otra cosa. Huérfana de madre extranjera, que murió al darle a luz, tiene abiertos dos frentes que la desangran a diario: el odio de sus vecinos a cualquier cosa que huela a extranjero y el de su propio padre, Filipp Matei, un alcohólico perdedor que culpa a la pequeña de la muerte de su esposa, y a la postre, de su desastrosa situación personal. Para sobrevivir, Ronny se refugia en sus dibujos: en ellos hay pájaros, cielos limpios de neo-fosgeno y paz. Y mientras dibuja sonríe esperanzada, pues sabe que ese lugar existe en alguna parte del este, donde sale el sol cada mañana.